A María Delgado Medina (Hinojos, 2010) el deporte le enseñó pronto que el talento es solo el punto de partida. Brilló en el ciclismo de carretera desde los seis años, hasta que un accidente truncó su camino. Fue entonces cuando el pádel floreció como una oportunidad inesperada. Hoy, con 16 años, ocupa la posición 121 del ranking mundial de la FIP, compite mayoritariamente en el circuito CUPRA FIP Tour, ya ha defendido los colores de Andalucía y de España en categoría de menores –con la que acaba de proclamarse campeona en el FIP Junior Euro Padel Cup 2026– y se prepara para dar el salto definitivo a Premier Padel.
En otras palabras, María es, actualmente, una de las jóvenes promesas del pádel español. Con el profesionalismo como meta, reparte su tiempo entre torneos, entrenamientos y estudios, siempre con un apoyo inquebrantable: el de su familia. «Mi mayor patrocinio, yo diría que son mis padres», reconoce.
Hoy es una calurosa mañana de agosto y, en pocos minutos, María pisará una de las pistas de la academia SIPadel, en Sevilla, para entrenar junto a Pablo Loza y otros dos jóvenes talentos andaluces. Antes de que comience la sesión, nos concede amablemente un rato de su agenda para charlar con nosotros sobre su presente, sus metas y los desafíos que implica abrirse camino en el deporte profesional a una edad tan temprana.
María Delgado entrenando en la academia SIPadel, en Sevilla
¿Cómo entró el pádel en tu vida?
Mis padres tenían amigos que solían jugar al pádel y, además, mi madre tenía un entrenador aquí, en Sevilla. Entonces yo aprovechaba y me iba con ella a los entrenamientos. Un día, mi madre le dijo a su entrenador: «Oye, prueba a mi hija». Probé con él, me animó a seguir y así fue como empecé a entrenar en Sevilla. Poco a poco fueron surgiendo nuevos entrenadores hasta llegar a la escuela de SIPadel, en la que entreno actualmente.
¿Qué edad tenías cuando empezaste?
Tenía ocho años.
Y ahora, a tus 16, ¿qué significa el pádel para ti?
El pádel es mi vida, mi todo. Cada aspecto de mi día está enfocado al pádel: entrenos, estudios, horarios…
Acabas de mencionar los estudios. Solo en lo que va de año has disputado 17 torneos del circuito Cupra FIP Tour, 11 de ellos fuera de España, en países como Portugal, Italia, Francia o los Países Bajos. ¿Cómo logras compaginar los estudios con el nivel de exigencia que requiere la competición?
Estoy acostumbrada. Desde pequeña, en el colegio, ya viajaba bastante. Era por España, pero viajaba a largas distancias. Entonces aprovechaba los recreos, que eran de media hora, para hacer los deberes o adelantar todo lo que pudiera.
Cuando empecé la ESO, obviamente, el nivel de estudio empezó a subir y, al mismo tiempo, cada año viajaba más y a distancias mucho más largas, incluso a otros países. Ahí ya tenía que hacerlo mejor y aprendí a organizarme al máximo.
Este año, por ejemplo, había muchos días en los que tenía mucho tiempo y no sabía organizarme: decía «no sé qué hacer», y me quedaba muy pillada. En cambio, los días que tenía entrenamiento y llegaba muy tarde a casa, sabía aprovechar mejor el tiempo. Si tenía un examen al día siguiente y llegaba a casa a las nueve de la noche, sabía que tenía una hora para estudiar y que, en esa hora, me tocaba aprender determinado tema. Es una forma de organizarme que, sin ella, la verdad, no me iría nada bien en los estudios.
¿Cómo organizabas los entrenamientos cuando tenías instituto?
Cuando tenía instituto, solía entrenar por la tarde. Algunos días, si no tenía materias importantes, le decía a mi entrenador si podía ir por la mañana y «escaparme». Ahora, en verano, entreno por la mañana, pero cuando estaba en el instituto, entrenaba, generalmente, por la tarde.
Has terminado cuarto de ESO y estás a punto de empezar primero de Bachillerato. En este tiempo, ¿has tenido algún tipo de ayuda para poder llevar a la vez los estudios y la competición?
Sí, simplemente me dejaban faltar. De hecho, este año, puedo haber ido a clase tres meses como mucho. Pero los profesores siempre me han ayudado: si no iba a clase podría entregar los deberes el día que volviera. Con los exámenes, por ejemplo, podía faltar dos semanas y, cuando volvía, les decía: «Ya estoy preparada, puedo hacerlo». Entonces sí, es verdad que ahí me ayudaron bastante, sobre todo dándome tiempo para hacer las cosas.
¿Ya tienes decidido qué quieres estudiar en el futuro?
Tenía la idea planteada de estudiar una carrera de ciencias. No sabía si tirar por Neurociencia, meterme en Medicina, porque me gustan bastante esas cosas, o hacer Fisioterapia o Psicología deportiva. Todo lo que esté relacionado con el deporte me va a gustar. Así que no tengo prisa; voy a ir tranquila. Quiero enfocarme en el pádel, aprovechar todo lo que pueda y ya luego, con los estudios, iré viendo con tranquilidad.
Por tanto, tu objetivo es construir una carrera profesional en el pádel y, al mismo tiempo, seguir formándote.
Sí. Yo nunca quiero dejar de estudiar. Es verdad que estamos optando también por la idea de que, durante estos dos años, me enfoque todo lo posible en el pádel y que los estudios los pueda dejar para unos años después. Pero al final hemos llegado a la conclusión de que, llevándolo todo poco a poco, puedo hacerlo tranquilamente. No me importa tardar más años en hacer cualquier curso o lo que sea. Al ser buena estudiante, tampoco voy a tener problema. Así que no tengo prisa y prefiero enfocarme más en el pádel.
El equipo detrás de la jugadora
Cuando dices «estamos», queda claro que un/a deportista nunca está solo/a, sino que cuenta con un equipo detrás. Empecemos por tu entrenador actual, Pablo Loza. ¿Cómo se cruzaron vuestros caminos?
Yo empecé, como te digo, con el entrenador de mi madre, que era un chico de aquí. Después apareció Carlos Díaz, que era mi entrenador y, a la vez, mi psicólogo deportivo –y sigue siéndolo–. Como Carlos trabajaba aquí, en la escuela SIPadel, Pablo Loza me vio y empecé a entrenar con él. Llevo con Pablo desde que era muy pequeña; casi toda mi vida.
En tu día a día con Pablo, ¿cómo se estructura el trabajo?
Yo suelo entrenar cuatro días a la semana. Primero hacemos físico o pádel, da igual el orden, pero siempre solemos tener las dos sesiones. Muchas veces hacemos doble turno: venimos, por ejemplo, por la mañana y por la tarde. En verano, a lo mejor no hacemos tanto físico porque nos podría cansar de cara a los torneos siguientes. Aun así, le damos mucha importancia al físico, pero, sobre todo, nos centramos en el pádel.
Pablo generalmente me pregunta: «Oye, ¿cómo estás de cansada por el viaje? ¿Qué torneos tienes próximamente?». Controla un poco todo para saber qué intensidad de entrenamiento necesito, qué rivales ponerme o qué debo trabajar.
Por ejemplo, si es lunes, hacemos generalmente limpieza o carro, pero si vengo de viaje, descanso. Si es miércoles o jueves y ya voy a competir, trabajamos más situaciones de juego. Si no hay competición, podemos hacer tanto limpieza como situaciones de juego. Muchos días hacemos las dos cosas a la vez: primero carro, para empezar a calentar, y luego situaciones de juego; o hacemos situaciones de juego y, para finalizar la sesión, carro. Depende también del día de la semana y Pablo controla mucho todo eso.
También has mencionado a Carlos Díaz, que además de entrenador es tu psicólogo deportivo.
Sí, sobre todo trabajo con él la competición. Por ejemplo, trabajé mucho el Campeonato de España del año pasado. Era un torneo bastante importante porque tenía muchas consecuencias. Como sabes, la presión en el deporte muchas veces te juega malas pasadas, pero él me ayudó bastante y estuve muy contenta porque me sentí muy bien en pista. También me ayuda con torneos que tienen mucha presión o con cosas que necesito mejorar, como el carácter en pista. Son cosas que parecen simples y muy fáciles, pero que son difíciles de llevar a cabo.
SIPadel es una parte importante de formación. ¿Representas a la academia cuando compites?
Sí. Hay muchos referentes masculinos y femeninos; hay chicas y chicos que están en un nivel muy alto, tanto en Premier Padel como en el circuito CUPRA FIP Tour. Somos un grupo que representa a la academia.
¿Qué servicios o beneficios económicos recibís de la academia?
El apoyo económico suele ser más en forma de clases, que nos ayudan algunas veces. Por otra parte, tenemos una chica fisioterapeuta que también entrena aquí y me llevo muy bien con ella. Generalmente voy a ella porque, además de tener confianza, es muy buena. Suelo ir cuando tengo alguna lesión o simplemente para descargar.
¿Y en cuanto a nutrición y suplementos deportivos?
Es verdad que tengo que empezar a tomar suplementos, pero todavía no estoy muy metida en ello. Mi entrenador físico ya me está metiendo caña y me dice: «Oye, tienes que empezar ya». Mis hermanos también tienen estudios en eso y me meten caña, pero bueno, yo me lo tomo con tranquilidad.
La gestión de la carrera y la exigencia de la profesionalidad
Dar el salto al pádel profesional implica tomar muchas decisiones fuera de la pista. ¿Quién se encarga de gestionar tu carrera?
Se encargan sobre todo mi entrenador principal, Loza, y mis padres. Obviamente tienes que pensar también en la situación económica; no solamente puedes decir: «¡Qué buena pinta tiene este torneo! Voy a ir». No. Tienes que pensar en la compañera, en los puntos y en el tema económico. Y también está mi decisión: «Quiero ir con tal jugadora» o «tengo la opción de ir con tal». Entonces lo hablo con el entrenador y, sobre todo, con mis padres, y lo sacamos de ahí, entre todos, más o menos.
Hablando precisamente de parejas, vienes de jugar un FIP en Barcelona junto a la portuguesa Clarinha Santos. ¿Cómo surgió esa oportunidad?
Clarinha es un poco mayor que yo, pero ya llevaba tiempo jugando en el circuito FIP. Al final, vas conociendo a todo el mundo, porque te vas encontrando con gente en los torneos, jugando en contra y demás. Al conocer a esa gente, surgen nuevas compañeras. Yo me había enfrentado a ella una vez y, además, ya la conocía de antes porque estaba con una chica de mi edad. Así que, cuando coincidimos, surgió la idea: «Oye, ¿quieres jugar conmigo?». Vimos que era una buena opción y decidimos competir juntas.
¿Quién dio el primer paso?
Fue como que las dos coincidimos a la vez. Yo estaba probando con chicas y ella llevaba un tiempo con otra chica, pero surgió la idea de jugar el torneo y dijimos las dos: «Vale, venga, vamos».
Cuando surge una decisión importante como esta, ¿consultas la opinión de tus padres y de tu entrenador antes de dar el paso?
Sí, siempre. Siempre digo: «Vale, me gusta la idea, pero quiero la confirmación de mis padres y de mi entrenador».
¿Ellos también te ayudan con los patrocinios?
Sí, claro.
¿Qué patrocinadores tienes ahora mismo?
Tengo el Ayuntamiento de Hinojo, así como Revenia Agency, que es también la agencia que lleva aquí la Academia SIPadel. Me ayudan con todo el tema de publicidad, fotos y demás. Son muy buenos y muy buena gente, además.
También está Padel Hispania, que es un patrocinio de pistas, sobre todo en Portugal, aunque están creciendo por toda España y cada vez van aumentando más. Es uno de mis muy buenos patrocinios.
Luego está SIPadel, que es la academia que me ayuda con el entrenamiento, y Joma, que me ha dado todos los suplementos deportivos y es una marca increíble, la recomiendo muchísimo.
Y, bueno, el mayor patrocinio, yo diría que son mis padres, porque todo lo que llevo detrás lo suelen sacar ellos. Así que suelen ser mi mayor patrocinio. Por ejemplo, en los viajes, por ahora, los gastos los sacan mis padres porque no hay patrocinadores que ayuden con ese aspecto.
El respaldo de las federaciones al deporte juvenil
Andalucía es reconocida por su impulso al deporte juvenil. El pasado 17 de agosto estuviste en Raquetas de Mijas tras ser preseleccionada para representar a la comunidad en el Campeonato de España de Selecciones Autonómicas de Menores. ¿Qué ayudas os proporciona la Federación Andaluza de Pádel (FAP)?
Nos da una ayuda a final de año en función de los torneos que hayas hecho y de lo que hayas conseguido –los más importantes son el Campeonato de Andalucía, el Máster y la selección–. Asimismo depende de haber cumplido ciertos requisitos, como llevar el símbolo de la FAP.
¿De cuánto estamos hablando aproximadamente?
Es una pequeña ayuda. No sabría concretar y tampoco quiero decir una barbaridad, pero, si te hablo de mi caso, diría que entre 100 y 200 euros. No es mucho porque ellos son una federación muy grande y tampoco se pueden centrar en cada uno. Pero sí ayudan y, la verdad, se agradece, porque ahora mismo todo es muy complicado económicamente.
Igualmente has tenido la oportunidad de representar a España en el Europeo de Menores. En ese camino, ¿contaste con el respaldo de la Federación Española de Pádel (FEP)?
Sí, pero distinto. Ellos suelen dar una ayuda bastante buena con los estudios, que es la de alto rendimiento. Por ejemplo, este año puedo hacer Bachillerato online y, además, coger una o dos asignaturas y hacerlas poco a poco para no tener esa presión de tener que hacerlo todo corriendo.
De cara al futuro
¿Cuál es tu próximo objetivo deportivo?
Diría que es ir poco a poco metiéndome cada vez más en Premier Padel. Es verdad que los FIP cada vez están a un nivel más alto, pero, al fin y al cabo, si quieres llegar a Premier tienes que empezar por ahí. El tema de los puntos y de las compañeras es más complicado, así que se trata de ir subiendo de nivel poco a poco.
Si pudieras elegir a cualquier jugadora para tenerla a tu lado, ¿con quién jugarías?
Si yo pudiera elegir, sería la número uno del mundo. Pero, obviamente, eso es muy complicado. Todo hecho es muy difícil de conseguir. Puedes ir poco a poco, pero llegar llega muy poca gente, así que hay que tenerlo presente. Tú tienes que luchar por todo lo que puedas y avanzar todo lo que puedas. Por eso, las compañeras no las tendría claras. Cuando vaya avanzando, la que venga en ese momento y sea la mejor opción será con la que jugaré. Y, poco a poco, iré subiendo.





