Málaga se convirtió una vez más en la capital oficial del pádel, aunque en esta ocasión fue el turno de la categoría universitaria. Del 7 al 11 de julio, la ciudad andaluza fue el escenario elegido para celebrar la primera edición del Campeonato Mundial Universitario de Pádel, donde las españolas Laura Luján (Sevilla, 2005) y Águeda Pérez (Madrid, 2007) se proclamaron vencedoras.
Cumpliendo con el papel de favoritas, Luján y Pérez se impusieron en la final a sus compatriotas Ana Domínguez (Barcelona, 2005) y Ana Cristina Sánchez (Madrid, 2005) por un contundente doble 6-2. «Estamos muy contentas porque cumplimos el objetivo que teníamos», afirmó la sevillana, actual número 45 del ranking de la FIP y estudiante de Medicina.
El Mundial supuso la primera vez que ambas jugadoras compartieron pista como pareja. «Fue una experiencia muy bonita volver a vestir la equipación de España. Además, congeniamos muy bien desde el principio. Águeda es muy pegadora, así que nos compenetramos muy bien», destacó Luján sobre Pérez, número 39 del ranking de la FIP.

Pero el logro de esta pareja no fue la única novedad. El propio torneo también representó un hito en la internacionalización de este deporte. Un año después de que la Federación Internacional de Deporte Universitario (FISU) reconociera el pádel como modalidad oficial, la Federación Internacional de Pádel (FIP) y Universidad de Málaga (UMA) unieron esfuerzos para impulsar una competición que refuerza el crecimiento global del modalidad.
Durante los 5 días de competición, las instalaciones del PSM Fantasy reunieron a 121 jugadores universitarios procedentes de más de una veintena de países. En total participaron 88 parejas –30 masculinas, 28 femeninas y 30 mixtas–, además de 36 miembros de equipos técnicos. Una representación que abarcó desde las potencias ya consolidadas, como España, Argentina, Francia e Italia, hasta países donde el pádel continúa abriéndose camino, como Egipto, Líbano o Moldavia.
Más allá de la proyección internacional, el torneo destacó por demostrar que es posible alcanzar un equilibrio entre la esfera personal y el deporte profesional. Así lo demostraron varios de los participantes, habituales del circuito profesional de pádel y capaces, al mismo tiempo, de mantener un firme compromiso con sus estudios. Conscientes de que la vida está en constante movimiento y de que circuitos como Premier Padel pueden incluso desaparecer, este campeonato demostró que es factible construir una carrera deportiva sin renunciar a los estudios universitarios.





