«Ahora voy a darlo todo esta tarde porque tengo que ganar una medalla de oro». Sofia Araújo lo comentaba unas horas antes a la Federación Portuguesa de Pádel (FPP), todavía con el bronce femenino escapándosele de las manos. No era una promesa; era un aviso. Y por la tarde cumplió. La pareja portuguesa formada por los hermanos Sofia y Peu Araújo conquistaron este viernes, 28 agosto, la medalla de oro en la final de mixtos de los XX Juegos del Mediterráneo tras vencer a los italianos Giulia Dal Pozzo y Marco Cassetta en dos sets (6-2, 3-6 y 6-3).
La final comenzó con Portugal lanzado. Sofía y Peu Araújo jugaron con un buen ritmo, encontraron los espacios y forzaron una bola de break tras otra, hasta cerrar el primer set por 6-2. En el segundo, aunque el inicio fue equilibrado, un momento de desconcentración durante el servicio de Peu Araújo en el sexto juego permitió a los italianos romper el saque del portugués y ponerse por delante en el marcador (4-2). Con la ventaja consolidada y el impulso de una grada entregada, Cassetta y Dal Pozzo solo tuvieron que mantener el saque para llevar el partido al decisivo tercer set.
Tras la pausa obligatoria de 10 minutos por el calor, Portugal regresó decidido a recuperar la versión del primer set. En el segundo juego ya había logrado el break y fijado el 2-0 en el marcador. No obstante, Italia no se dio por vencida y reaccionó de inmediato con un contrabreak. En el quinto juego se repitió la historia, pero al revés: Italia logró romper el servicio de Peu Araújo y, acto seguido, los portugueses rompieron el servicio de Dal Pozzo para restablecer la igualdad en el marcador (3-3). En el octavo juego llegó el golpe definitivo: break de los Araújo y 5-3. Con su saque, Portugal no falló; 6-3, final sentenciada y primer oro del pádel mixto en los Juegos del Mediterráneo para Portugal.
Después de la victoria, Sofia y Peu Araújo compartieron el orgullo de representar a su país y, al mismo tiempo, hacerlo juntos, como hermanos. «Esta victoria significa un orgullo enorme y creo que no había mejor persona para estar a mi lado que mi hermano», declaró Sofia al Comité Olímpico Portugués.
En cuanto al partido, Peu reconoció que «no ha sido fácil; ya sabíamos que iba a ser un partido complicado. Ganamos el primer set bastante bien, pero después bajamos un poco la intensidad y ahí fue cuando las cosas se complicaron. El público, queramos o no, también influye. En el tercer set volví a bajar la intensidad, pero conseguimos agarrarnos al partido y cumplir el objetivo, por lo que estoy muy feliz».
En la misma línea, Sofia puso el acento en aquello que terminó marcando la diferencia cuando las fuerzas empezaron a faltar: la unión entre los dos. «En el tercer set creo que fue nuestra unión la que nos hizo ganar, porque estábamos muy cansados; yo estaba muy cansada física y psicológicamente. Cuando yo me vine abajo físicamente, Peu me ayudó; después él se vino un poco abajo y tuve que ayudarle yo a él. Así que creo que nuestra unión fue única. ¡Y el oro es nuestro!».
Desde este viernes, ambos jugadores escriben sus nombres en la historia del pádel portugués y en la de los Juegos del Mediterráneo, tras conquistar el primer oro de mixtos en la primera edición en la que el pádel forma parte oficialmente del programa de la competición.







