El Sporting Clube Farense descubrió el pádel. Ahora le falta espacio para crecer

En cinco años, el histórico club de fútbol del Algarve se ha convertido en un referente regional del 20x10, con 15 equipos, cerca de 300 deportistas y más de una decena de títulos nacionales en una modalidad que se perfila como motor de formación, integración y sostenibilidad económica. Su principal obstáculo sigue siendo el mismo desde sus inicios: encontrar un terreno donde construir sus propias instalaciones.

En Faro, capital del Algarve, el Sporting Clube Farense no necesita presentación. Su camiseta blanquinegra, el estadio de São Luís y una historia que atraviesa generaciones forman parte de la memoria deportiva de la región del sur de Portugal. El fútbol ha sido siempre su seña de identidad, pero con el paso del tiempo, su espíritu ecléctico se fue poniendo cada vez más de manifiesto. Lejos del césped y de los noventa minutos, otra modalidad ha comenzado a escribir su propia historia bajo el mismo escudo.  

Nacido en la década de 1960, el pádel se ha convertido en uno de los deportes de mayor crecimiento y expansión a nivel mundial. Según el último World Padel Report 2026, publicado por la Federación Internacional de Pádel (FIP), a día de hoy, más de 40 millones de personas lo practican en todo el mundo. Una evolución que no ha pasado desapercibida en Portugal, ni mucho menos para el Sporting Clube Farense que en marzo de 2022 ponía en marcha su propia sección.

Para mí, es como el huevo de Colón: una idea muy sencilla que tiene todo el sentido del mundo. El pádel es un deporte en plena expansión, tanto ahora como hace cinco años, cuando nació este proyecto, por lo que tiene todo el sentido vincularlo a un club histórico como el Farense. El pádel atrae a nuevas personas, suma socios y aporta dinamismo al club. Además, es una actividad rentable que puede contribuir a la sostenibilidad económica de la entidad y ayudar a financiar sus modalidades amateurs. Desde mi punto de vista, es una fórmula en la que todos ganan. Fuimos pioneros en este sentido. En aquel momento no había prácticamente clubes de fútbol que apostaran por el pádel, aunque hoy ya hay varios que han seguido ese camino. En realidad, como decía, es el huevo de Colón: una idea sencilla, sin demasiada complicación, que beneficia tanto al pádel como al propio club.

Fue de la mano de Diogo Sousa, director de la sección de pádel del SCF, que la modalidad se incorporó al club del Algarve. Para él, la asociación entre una modalidad en plena expansión y un club histórico como el Farense tenía una lógica difícil de ignorar. No hubo un acontecimiento extraordinario que desencadenara la decisión. Hubo un equipo dispuesto a trabajar y una fuerte convicción: «el pádel agrega personas, trae socios, trae dinamismo al club», explica Sousa. 

El proyecto nació con dos objetivos. El primero era apostar por la formación como motor para el desarrollo del pádel en Portugal. El segundo, dotar a la sección –concebida sin ánimo de lucro– de capacidad económica para sostener su propia actividad sin depender del club matriz, y llegado el caso, contribuir incluso a la sostenibilidad de las modalidades amateur del Farense.

Con esa hoja de ruta, llegaron los primeros patrocinadores, entre ellos Cartri, marca de material deportivo que respaldó la iniciativa desde sus comienzos. A la vez, se empezaron las conversaciones con el Ayuntamiento de Faro para encontrar un terreno donde levantar las instalaciones. 

Cinco años después, los resultados son visibles. «La sección cuenta con 15 equipos, cerca de 300 jugadores y 11 títulos nacionales», resume el director. 

Bajo escudo blanquinegro hay jugadores de competición y jugadores amateur; jóvenes que empiezan y veteranos que siguen compitiendo después de los 70 años. Hay entrenadores, patrocinadores, una liga propia y un proyecto de pádel adaptado para personas con discapacidad motora. 

No obstante, lo que todavía no hay es una casa propia. 

«Todo estaba alineado en su momento; estaba proyectado para ocurrir, pero, por una u otra razón burocrática relacionada con la cesión de espacios, todavía no nos ha sido posible disponer de nuestras propias instalaciones», explica. Como consecuencia, «hemos llegado al límite», confiesa el director, denotando una mezcla de sentimientos: por un lado, el entusiasmo por el crecimiento de la modalidad; por otro, la frustración de no poder atender a todos los interesados debido a la carencia de infraestructuras propias.

La formación, el alma del proyecto

Desde el principio, la formación ocupó el lugar central en la propuesta de Diogo Sousa. No se trataba únicamente de aprovechar el auge del pádel, sino de construir una base deportiva capaz de sostenerlo a largo plazo. «Cualquier modalidad que no renueve su base, con niños y una formación sólida, está destinada a no evolucionar y a decaer», defiende.

Consciente del reto que tenía por delante, el responsable se rodeó de un equipo técnico de confianza. Luís Pires, «su mano derecha», coordina los equipos; Gonçalo Roque, jugador de alto nivel competitivo, ejerce como entrenador principal, mientras que Mário Faria y el propio Pires participan, asimismo, en la actividad formativa.

Desde la iniciación hasta la competición, la sección ofrece distintos itinerarios deportivos. Para incorporarse, explica Sousa, basta con «ser socio del Farense y tener ganas de jugar». Al representar al club, los jugadores disponen de una serie de apoyos, como el acceso a cuotas reducidas y, cuando los equipos viajan a las fases nacionales, reciben ayuda para cubrir el transporte y el alojamiento. 

La sección facilita asimismo equipamiento a determinados equipos competitivos de mayor categoría. A estas ayudas se suma un servicio de fisioterapia gratuito, gracias a la colaboración de uno de sus patrocinadores, Fernando Belo, de la Clínica Mário Belo.

Sin embargo, aunque la formación se formula como la joya de la corona de este proyecto, de momento también se está posicionando como su talón de Aquiles. ¿El motivo? La falta de infraestructuras propias, que, aunque contempladas desde el principio, siguen sin materializarse a día de hoy: «Nuestra formación no ha crecido como queríamos, precisamente por la falta de espacio», reconoce. 

En otras palabras, la sección quiere formar a más jugadores. El problema es que no tiene dónde hacerlo.

 

Quince equipos sin pista

Actualmente, nuestros equipos entrenan en Vale do Lobo, por desgracia, porque está fuera del municipio, lo que sigue suponiendo un largo desplazamiento para nuestros deportistas. Tenemos alumnos que reciben clases aquí mismo, en Faro, en Bom João, en la Academia Eduardo Beldade, que también nos ha recibido amablemente, y en el Colegio do Alto, gracias también a la generosidad de nuestro querido padre César.

La historia de la sección puede contarse a través de los lugares en los que juega. O, más exactamente, de los lugares que necesita alquilar. Cada entrenamiento requiere cuadrar horarios, organizar desplazamientos y encontrar huecos entre las necesidades de otros clubes. 

Para los adultos, la dificultad puede traducirse en viajes más largos o sesiones menos cómodas. Para los niños, la situación es aún más compleja: las clases deben encajar, en la medida de lo posible, después de la jornada escolar, justo cuando la disponibilidad de pistas es más limitada.

La falta de espacio no solo condiciona la organización, sino que también termina hasta dónde puede crecer el proyecto. 

«Los equipos están al límite del límite», indica Sousa. 

Así lo ilustra el pasado reciente. En una iniciativa de promoción deportiva, en la que entre 50 y 60 niños probaron el pádel por primera vez, «todos tenían muchas ganas de seguir, pero, por desgracia, no podemos acoger a todos», lamenta el director. Para resolver la situación y apoyar a las futuras promesas del pádel nacional, la alternativa consistió en recomendar a las familias otros clubes cercanos, donde los jóvenes pudieran empezar a practicar la modalidad.

No obstante, la demanda va mucho más allá de ese grupo. «En este momento hay otras 300 personas que querrían incorporarse, pero no hay sitio suficiente. Los entrenadores tienen las clases completamente llenas, al igual que los equipos», concluye con cierta desolación.

Una sección autosuficiente pese a los elevados gastos

En cuanto a cifras, la falta de pistas conlleva, asimismo, una traducción económica. Diogo Sousa estima que la sección afronta entre 60.000 y 70.000 euros anuales en gastos operativos. Solo el alquiler de pistas para la Liga de Clubes dinamizada por la Federación Portuguesa de Pádel (FPP) puede representar, según sus cálculos, entre 20.000 y 30.000 euros. A ello se suman los salarios de los entrenadores, el equipamiento, las bolas y los gastos asociados a la logística de los equipos.

Para sostener esa dinámica, el Farense ha encontrado en sus patrocinios su mayor soporte financiero. En la actualidad, cuenta con una decena, ocho de los cuales tienen presencia en la camiseta; los restantes colaboran en iniciativas concretas, como en la promoción de la Liga Farense o los desplazamientos a competiciones nacionales.

Las clases y los entrenamientos generan ingresos, pero una parte importante vuelve a salir por la puerta para pagar las instalaciones y los servicios necesarios al correcto funcionamiento de la sección. «La rentabilidad es prácticamente solo para cubrir los costes», explica Sousa.

Pese a ello, el proyecto no ha necesitado financiación del club matriz. La sección –sin ánimos de lucro– se concibió para ser «100 % autosuficiente», y su responsable asegura que se está consiguiendo. 

La aspiración, sin embargo, va un paso más allá. De no tener que asumir los elevados costes derivados de la falta de instalaciones propias, el directivo confía en que la sección tendría la capacidad para obtener beneficios y, en consecuencia, contribuir a financiar otras disciplinas amateurs del Farense. En el planteamiento original, la autonomía económica no era un objetivo aislado: formaba parte de una estrategia para reforzar al conjunto del club.

Las infraestructuras, una promesa pendiente de realizarse

Más que una sección, el pádel ha consolidado al Sporting Clube Farense en un referente del deporte nacional al convertirse en el primer club de tradición futbolística del sur del país en apostar por el 20×10. Motivado por el afán de animar al resto de clubes a dar el mismo paso, el Farense siempre ha tenido claro que la construcción de sus propias instalaciones era –y sigue siendo hasta hoy– una de sus principales prioridades. 

Se barajaron varias opciones. Desde la rehabilitación del pabellón del propio club –más concretamente, de la zona de gimnasia, que llevaba varios años en desuso– hasta el uso de terrenos en las afueras de la ciudad. Aun así, todas las propuestas acabaron cayendo en el olvido.

Por una razón u otra, por cuestiones burocráticas relacionadas con las cesiones que no se han formalizado en el Ayuntamiento, todavía no ha sido posible realizar la cesión de espacio al Sporting Clube Farense. Está prometida y sigue estando prometida. El nuevo ejecutivo también ha renovado firmemente esa promesa y es consciente de la importancia de esta modalidad deportiva para el club, para la ciudad y para nuestras cifras –que son enormes–, así como de todo lo que hemos hecho por el pádel. Están completamente de nuestro lado en este sentido.

Al final, se trata de burocracia, de formalidades, de pequeños obstáculos, porque nada es fácil y, efectivamente, faltan espacios para el deporte. Nunca ha habido un PDM deportivo en Faro, no hay una zona destinada exclusivamente al deporte y sé que este equipo de gobierno está intentando cambiar esa situación. Nuestro proyecto también se enmarca en esa misma línea.

Diogo Sousa mantiene conversaciones semanales con el Ayuntamiento de Faro y asegura que el actual ejecutivo ha mostrado disposición a colaborar. Su expectativa es que, antes de terminar 2026, pueda elegirse una ubicación y establecerse una hoja de ruta que permita comenzar las obras en 2027. «Colocar la primera piedra de las pistas» es, en sus palabras, el siguiente gran objetivo. 

El plan inicial contempla entre tres y cinco pistas descubiertas, vestuarios, un bar de apoyo y una pequeña terraza. En una segunda fase, el director aspira a ampliar el complejo hasta disponer de ocho o 10 pistas, preferiblemente cubiertas, para reducir la dependencia de la meteorología, aunque reconoce que esa opción supondría una elevada inversión.

Se están valorando todos los aspectos: de la ubicación a la acústica 

La ubicación plantea, además, otro desafío: el ruido. La expansión del pádel ha abierto un debate sobre el impacto acústico de las pistas, especialmente cuando se encuentran cerca de zonas residenciales debido a los golpes de las pelotas y a la actividad de los jugadores. Para el dirigente, una posible solución pasaría por situar las instalaciones en zonas periféricas o industriales, donde resulte más fácil conciliar la práctica deportiva con el bienestar de los residentes.

La elección del terreno, por tanto, no depende únicamente de encontrar una parcela disponible. También exige evaluar su compatibilidad urbanística, los accesos, el impacto acústico y el coste de las medidas técnicas necesarias. No se trata solo de construir pistas, sino de encontrar un emplazamiento en el que el proyecto pueda desarrollarse sin suponer un problema a los vecinos.

Mientras tanto, Diogo Sousa intenta mantener el optimismo. «Son dolores de crecimiento», afirma entre risas.

Mientras tanto, la sección compite

A pesar de las adversidades, la sección no se ha desanimado en absoluto. Más bien al contrario: en su vitrina se ven cada vez más trofeos regionales y nacionales, de diversas categorias, entre los que destacan los de la Liga Nacional de Clubes.

«Por encima de nuestras expectativas, para ser sincero, ya contamos con 11 títulos nacionales. Somos tricampeones en la categoría +35, es decir, en la categoría principal de veteranos, y este año aspiramos al M2». 

En el palmarés figura otro título que el director aprecia especialmente y que pone de relieve el compromiso del club con el deporte inclusivo. «Tenemos otro título que me llena de orgullo, y es el hecho de contar con un bicampeón nacional de pádel adaptado en la categoría de élite: João Oliveira».

La Liga Algarvia SC Farense, la bandera del club

En el marco de la competición, la sección de pádel del Farense no solo compite sino que también dinamiza. Así lo ilustra la Liga Algarvia SC Farense, una competición creada desde sus inicios para promover la propia sección y que pronto se ha convertido en la bandera del club. 

La liga ha permitido dar visibilidad a los patrocinadores y acercar el nombre del Farense a otros clubes y deportistas del Algarve. Sus pruebas se han celebrado en distintos puntos de la región, desde Vila Real de Santo António hasta Lagos. Además de su función promocional, la competición ofrece oportunidades para que jugadores de diferentes niveles se encuentren y mantengan una actividad regular.

Tras un año de interrupción la liga regresa con su cuarta edición y un formato distinto: ahora se compone por equipos de cuatro jugadores (masculinos y femeninos) que compiten en cuatro etapas más el Master. Hasta la fecha ya se han celebrado las tres primeras etapas (el 14 de junio, el 20 de septiembre y el 4 de octubre), y la cuarta está prevista para el 8 de diciembre. El Master, por el momento, aún está por definir.

«Nuestro objetivo final es poder celebrar la Liga Farense en nuestra casa», afirma.

Más que un deporte

Hay valores que encajan, y Diogo Sousa ha sabido identificarlos. «El Farense tiene una mística enorme; el pádel tiene la capacidad de atraer a gente de todas las edades», afirma. Si el espíritu del Farense ya fomentaba el compañerismo, el carácter social del pádel ha subrayado la capacidad que tiene el deporte para mejorar la vida de las personas.

Un ejemplo de ello son los innumerables «exdeportistas de fútbol y tenis [de la casa] que llevaban una vida sedentaria, que ya no practicaban ningún deporte, y que encontraron en el pádel una forma de llevar una vida más saludable. Gracias al deporte están más sanos y felices, y eso se nota», comenta. 

En la misma línea, el director destaca además la influencia del deporte en la salud físico y mental de los jóvenes: «Tenemos alrededor de mil niños que practican deporte y que, de no ser por el Farense, no lo estarían haciendo; y estamos hablando de personas que provienen de situaciones socialmente complicadas y que encuentran en el club casi una salvación».

El siguiente paso

En apenas cinco años, el Sporting Clube Farense ha consolidado una sección que combina formación, competición y participación social. Ha reunido cerca de 300 deportistas, organizado 15 equipos, atraído patrocinadores, creado una liga regional y abierto un espacio para el pádel adaptado. Todo ello sin disponer de instalaciones propias.

«No pensaba que esto fuera a crecer tanto en tan poco tiempo», reconoce Diogo Sousa.

El director confía que al final se encontrará el terreno. Se espera que la infraestructura permita acoger a nuevos jugadores, reforzar la formación y contribuir a la sostenibilidad económica de la sección.

El Farense ya ha conseguido movilizar a las personas en torno al pádel. Ahora necesita las instalaciones que permitan dar continuidad a ese trabajo.


El Sporting Clube Farense hace pleno histórico en la clasificación para las finales de la Liga Nacional de Clubes

El club del Algarve logra, por primera vez, el pase pleno a la final de la Liga Nacional de Clubes de 2026 en todas las categorías de veteranos en las que participa. De las once que componen contempladas en la competición, el club de Faro ha conseguido el pase a la final en las cuatro en las que está inscrito: las masculinas de +35, +40 y +45, y la femenina de +40.

La competición se decidirá los próximos 12 y 15 de noviembre en Caldas da Rainha, donde el club buscará culminar una temporada excepcional.


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